Mudando

Mudando
Con el pasar de los años me agiganté, fui creciendo.
Con el pasar de los años cambié, cambio, he cambiado, sigo cambiando.
El modelo inicial carece de funciones que ostentaba en su momento.
Pero en cambio, imperceptibles fortalezas va acentuando.
Vigor, tono muscular, funcionamiento endocrino, rapidez, energía vital me piden adaptaciones; es normal.
Mi frondosa cabellera es ahora sexy calva intelectual.
En movimiento corporal no fui raudo, era veloz. Seguirme el paso fue odisea.
Ahora mi pensamiento llega veloz donde sea
para esperar a mi cuerpo que se mueve con cautela.
Eso del auto control, ha sido cosa brutal
… tanto que pase por frío, con la procesión por dentro.
Porque tanto yo me quiero y valoro mi sentir
no me presto, alquilo ni vendo.
He aprendido a vivir; más dictar cátedra no quiero. Pero he vivido tan bien, que no revelo mis años.
Con el pasar de los años van arribando más cambios.
Me re edito, me edité. Cosas, personas y posiciones mudaré para otra piel, otro ser, ser. Pero si miras sin prisa, en mi tendrás que entrever la misma luz y sonrisa, and to think… the essence is the same.

El Sereno


El Sereno fue testigo de ese beso que nos dimos en la puerta de tu casa.
Cuántas otras situaciones de improvisadas parejas, habrá el Sereno presenciado?
Porque al bendito Sereno nada, nada se le escapa.
Al salir de mi casa para acudir a tu cita
Me llama mi madrecita con un buzo en sus manos y su voz de admonición: “hijo, cuídese del sereno”.
Desconoce que el Sereno oficia de ángel en guardia.
Mientras contigo me veo, el Sereno de mi esquina ha hecho de celestina para celebrar encuentros y sufrir por desencuentros.
En su sitio, impávido, callado, mesurado, siempre sereno.
Si un beodo trastabilla sabe fungir de farol. Si de bruces, besa el suelo, él le sirve de bastón.
Del parroquiano, sus cuitas, escucha cual confidente, amigo, hermano y hasta cura, con penitencia incluida.
Si un día al Sereno se le diera por contar lo visto, lo escuchado en largas noches de forzado insomnio… para medio barrio, total infortunio. Pero no hay tal. A fuerza de escuchar, nunca juzgar, se ha vuelto un hombre muy bueno, se ha tornado elemental. Tan bueno cual la bondad, siempre lejano del mal.
Siempre sereno el Sereno.

La propuesta


Que si puedes,
Que no puedo.
Por qué no lo negociamos?
Si tú puedes y no cedo
tal vez no nos encontremos.
 Y si no nos encontramos
tal vez no nos conozcamos.
otra historia será trunca,
la ilusión sofocaremos
… este mundo contará
con una pareja menos
que cante odas al amor,
Mientras a la lucha aporte
cuatro brazos decididos,
cuatro pies en el camino
hacia un mundo mejor
… dos cabezas planeando
mejor futuro dejar a nuevas generaciones.
Construir lo derribado,
plantar, sembrar, cosechar.
Mostrar amor donde hay odio,
perdón donde ofensa abunde,
donde halla duda, fe
… es tarea de titanes, cuando solos avanzamos
que la pena es menos pena
cuando logramos ser dos.
La fuerza se multiplica
si puedo contar con vos
… lo difícil se hace fácil,
cuando es asunto de dos.
Si no puedo, algo hago, negociemos.
Y entre los dos, lo podremos.

Transitorio

Transitorio
Aquí me quedo, aquí me bajo.
Lo pensó con voz serena y todo se quedó en blanco.
Se apeó del pensamiento, se bajó de las palabras, apagó sus sentimientos e ingresó en el hospital.
Mirando al piso, anclado en su mutismo, los alienados le ven pasar.
Su mirada extraviada, su rostro que dice nada… le asemeja a un vegetal. Así un día y otro día; un día y otro, es lo mismo.
Paranoia, esquizofrenia, neurosis, obsesiones, tienen nombre y apellido.
Del ingreso a la anamnesis, sigue el diagnóstico del cuadro clínico, el cual culmina con la asignación del pabellón y el inicio del tratamiento.
Algunos pacientes tienen, de su familia visita… a muchos nada ni nadie los cita.
Por días, meses o años en el reclusorio están.
Por mala fortuna hay quienes, sus males nunca superan y en enclaustramiento mueren.
En una noche cualquiera, de un día y un mes cualquiera
hubo un corto circuito que el sanatorio incendió.
De ese corto circuito, la chispa impactó al paciente que por quedarse había optado.
Se trepó a sus pensamientos, a sus palabras subió, encendió sus sentimientos y muy orondo y muy cuerdo del sanatorio salió.  

Básica Necesidad


Necesitaba escribir,
vaya que lo precisaba.
Pero ni media palabra
desatar, lograba.
Ellas, las palabras,
entre pecho y espalda
se enredaban.
Tanto por decir y nada!
Intentó escribir te quiero.
Trató de garabatear te amo.
Ensayó un se te extraña.
Pretendió escribir te odio,
las grafías no ayudaron.
Hasta… te envío un abrazo.
Pero nada funcionó.
Maldijo su caligrafía
y de nuevo lo intentó.
Pero por más que tratara,
más oscuras e ilegibles
las palabras le quedaban.
Culpable su caligrafía
o las malditas palabras
que, por más que se llamasen
a aparecer, se negaban?
Ajustó caligrafía,
cambió lápiz y papel
para de nuevo insistir.
Luego de una tarde entera
se le oyó un maldita sea.
El papel ensurulló.
El lápiz, partido en dos,
por el piso rodó
para del cuarto salir,
iracundo como estaba
y a punto de sucumbir.
Se plantó frente a su amada.
Ni un te quiero, ni un te amo
e incapaz de decir nada
la estrechó contra su pecho
y un buen beso le plantó.

La mirada


Ya no se suele mirar.
A lo sumo, sólo ver.
Aunque inmersos estemos
en un universo visual
que nos hace ciegos funcionales
…de diferenciar incapaces, la rama del árbol ni el árbol del bosque.
Captamos aspectos globales, no discriminamos el detalle y hasta en aprehender el entorno, somos banales.
Nos atrapa la forma; del fondo, escapamos… así por la vida avanzamos
apenas viendo, nunca mirando.
Vamos entre sombras, sombras percibiendo. Indiferentes a lo bello, la luz, el color.
Lo que no sea sombra, nos causa terror.
Ya no se suele mirar, a lo sumo, sólo ver.
Cuando alguien mira con inteligencia, sabiendo mirar.
En vez de halagar, consigue asustar.
Porque la mirada… la que toca el alma por ser pura y diáfana, por irradiar calma y se entrega intacta; sin mala intención
… esa mirada no es cualquier mirada.
Esa mirada, es la MIRADA que está en extinción.

Cinco lechos cruzados

Cinco lechos cruzados

Cinco lechos cruzados
1 Ven a mi lecho, hermano
…decía la carta escrita con pulso débil.
2 Ven a mi lecho amante, que no ha conocido mas calor que el tuyo.
3 Ven al lecho, amada mía, decía
…y ella a sus brazos corría.
4 Ven a mi lecho. Preciso mi adiós brindarte y bendecirte.
5 Ven a mi lecho, si experimentar placer deseas.
1.1 … un pulso débil que su cansancio reflejaba
y hasta lágrimas furtivas rodando por sus mejillas, insinuaba.
2.2 Para sí mismo repetía, sintiendo su carne arder en deseo contenido.
3.3 En sus ojos la pasión brillaba.
Ella corría, pero se turbaba. No quería mostrar su inexperiencia, ni lucir como libertina.
4.4 Uno a uno al lecho de la madre se acercaban.
El rostro de la madre refulgía al adquirir contornos de infinito.
5.5 … decía ella con la paga guardada en su monedero, esperando lascivia despertar en su compañero.
1.1.1 El destinatario, carta en mano,  del hospital al cuarto ingresó,
la cama vacía encontró y… sintiendo haberse tardado tanto,
al cementerio a su amigo acompañó.
2.2.2 Tarde advirtió que la quería… tarde porque su amada engañada,
cansada de perdornarlo,
a su lecho no acudiría.
3.3.3 Era la noche de su boda. Estaba con él.
 Era su esposa, él, su marido… cerró sus ojos, lo disfrutó y en su señora se convirtió.
4.4.4 El lecho de la madre calma irradiaba.
Serena paz de quien en Dios, de sus hijos se despide
para en ellos quedarse, sin limitantes y eternamente.
5.5.5 Pues esa tarde, en el ambiente y hasta en su vientre llovía fuerte y no había clientes para trabajar.